‘La torre Tesla’, de Rubén y Juan Vicente Azorín Reseñas

Hace tres años, Rubén Azorín irrumpió en la literatura con la novela de ciencia ficción Luna: Apogeo, la cual le llevó hasta la cumbre de las listas de Amazon en dicha categoría. Con miles de ejemplares vendidos y una segunda parte igual de exitosa, el panorama que se presentaba para el autor era cuanto menos incierto, pues triunfar con una primera novela es difícil, pero aún más lo es reinventarse y superar las expectativas con cada nuevo libro. No obstante, Rubén Azorín lo hizo y sorprendió una vez más con Cosmódromo, una palpitante historia desarrollada en un lugar claustrofóbico que pone a prueba la cordura de los protagonistas (y nuestra propia lógica). Ahora, presenta La torre Tesla junto a su hermano Juan Vicente Azorín y, con ella, un cambio de registro que confirma la excelente pericia del escritor para deleitarnos y no dejarnos indiferentes con cada relato.

Halcón, el protagonista, es un detective privado que se ve obligado a volver a la ciudad que le vio crecer como policía. No guarda gratos recuerdos del lugar ni de su trabajo allí, pero unas sucesivas muertes por electrocución conforman un caso demasiado jugoso como para permitir que el pasado lo eche todo a perder. Pronto, sus investigaciones le llevan a las frías tierras del Este, donde encuentra un extraño poema que le descubrirá que las dimensiones de la investigación son mucho mayores de lo que habría podido imaginar.

La torre Tesla está vestida como una historia de espionaje donde, como no podía ser de otra manera, no hay ningún cristal diáfano a través del que mirar, sino que simplemente ese cristal funciona como un espejo que refleja una realidad sin dejarnos ver lo que hay detrás de él. Rubén y Juan Vicente Azorín saben jugar con nosotros y nos invitan a crear una opinión, una versión de los hechos que puede ser derrumbada en cualquier momento sin que ni siquiera lo sospechemos. Las razones y los bandos parecen claros y definidos desde el primer capítulo. Es más, al ser el protagonista nuestro narrador, tenemos un punto de vista acotado y sesgado, por lo que nosotros también tendremos que convertirnos en detectives para ir encajando las pistas y despejar las incógnitas. Incluso sucede que, al restringir nuestra visión, ya estamos situados en un lado de la historia que parece ser el único, verdadero y bueno. Sin embargo, nos maravillamos al comprobar lo equivocados que podemos estar a veces y cómo los autores nos “la han colado”. Detrás de cada conversación y de cada acontecimiento, hay una intención, un significado más profundo que debemos descubrir de la mano del protagonista, un personaje bien construido sobre las bases del género.

En este libro, a diferencia de sus obras anteriores, Rubén Azorín se centra más en el perfil thriller que en la ciencia ficción, pero mantiene su ritmo absorbente, una imaginación desbordante y su gran capacidad para sorprendernos. Aunque eso no es todo, pues los seguidores más fieles y los fans no echarán de menos ese componente futurista que ha caracterizado al escritor desde sus inicios. La torre Tesla no solo explora los límites del suspense, sino que también nos sitúa en una realidad cercana donde se ha prohibido el uso de los coches privados y, por tanto, el medio de transporte habitual son los cabs, máquinas autónomas sin conductor. Este es solo uno de los elementos que nos remiten a películas como Blade Runner y nos trasladan al mágico mundo de la ciencia ficción, en el que todo es posible.

Al abrir una novela escrita por la marca Azorín, puedes estar seguro de dos cosas: vas a disfrutar la lectura y a quedar gratamente satisfecho con la historia, con sus personajes, con su universo… Pero jamás podrás adivinar hacia dónde conducen los caminos, las tramas. Se nota la intención del autor de querer superarse con cada nuevo título y el profundo trabajo de campo que hay detrás. Su talento es innegable y ha fijado un rumbo: reinventar la ciencia ficción y volvernos locos para hacernos disfrutar tanto como él. Y parece que no hay nada que pueda frenar a la factoría Azorín; va directa a por su objetivo, sin dubitaciones. Escribir no es un mero hobby para los autores, sino una manera de entender el mundo, de reconstruirlo a su placer para servirnos en bandeja de plata un producto de calidad.

Como no podía ser menos, La torre Tesla deja prueba de una narrativa pulida y sobresaliente, de tramas sin fisuras y en las que nada nos entorpece la lectura. Conocemos a personajes ricos, con matices y volumen, y nos movemos de aquí a allá de la misma forma que si caminásemos sobre el agua, igual que si nuestros pies se deshicieran de la gravedad para caminar ligeros y en una suave caricia por la historia. Volamos por las páginas en un sueño profundo que nos absorbe y nos ata a su realidad para manejarnos a placer. Un sueño en cierta manera premonitorio por su futuro reconocible y posible, de manera que el poso perdura más aún después de la lectura.


  • Nombre: Rubén Azorín y Juan Vicente Azorín.
  • Género: thriller, ciencia ficción.
  • Bio: Tras licenciarse en Económicas y obtener la diplomatura en Informática, Rubén Azorín Antón pasó a trabajar dentro del campo del comercio electrónico y el marketing online, así como en el desarrollo de videojuegos a través de Nexus A&C, empresa de la que es socio fundador. Gran aficionado a la literatura y al cine, Azorín es un apasionado de la ciencia ficción, género en el que ha escrito su primera novela, Luna: Apogeo. En 2015, tras el éxito de su primera novela, decidió completarla con la aparición de Nuevo mundo, una segunda parte en la que responde a muchas de las incógnitas que habían quedado por despejar. En 2016, fue publicada su tercera obra, Cosmódromo, donde retoma la excitante senda de la ciencia ficción. En 2017, ha colaborado junto a su hermano Juan Vicente Azorín Antón en La torre Tesla, su cuarto libro en torno a la figura del inventor Nikola Tesla y uno de sus inventos, la torre Wardenclyffe; sin abandonar el género preferido del autor, ahonda en otros como el thriller policiaco o la novela negra. Un gran trabajo de documentación y todo un ejercicio de destreza al traducir e integrar poemas relacionados con Tesla con el argumento.
  • Bio: Juan Vicente Azorín Antón nació en Alicante en el año 1962, allí se crio y se formó como artista en la Escuela de Arte, la Escuela Superior de Diseño y, posteriormente, accedió a la Facultad de Bellas Artes en la Universidad Miguel Hernández en Elche. Aunque se ha introducido en diversas técnicas de esta disciplina, como en el dibujo técnico, el óleo, la caligrafía, etc., destaca por sus esculturas; a pesar de que ha trabajado con otros materiales (onyx, mármol y hierro), son las esculturas en piedra las que están expuestas en el Ateneo Científico, Artístico y Literario de Alicante y las que le han dado mayor reconocimiento. En junio de 2017, se estrena públicamente en la literatura junto a su hermano, Rubén Azorín Antón, con su primera obra: La torre Tesla

Libro: La torre Tesla

Portada La torre Tesla

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