El Romanticismo en la poesía y en la prosa Literatura

Es un movimiento revolucionario en todas las artes que se enfrenta al espíritu racional del Neoclasicismo mediante la defensa de la conciencia del Yo como entidad autónoma y fantástica. La originalidad, la creatividad y la obra imperfecta y abierta son algunas de sus características más sobresalientes. Así mismo posee una fuerte tendencia nacionalista.

La evolución del Romanticismo varía según el país. En Inglaterra surge con significados tales como “irreal”, “emocionante”, “amoroso”. Con connotaciones cercanas a lo “emotivo” y “pasional” aparece en Alemania. De las sucesivas ediciones del Diccionario de la Real Academia, hallamos en 1925 la siguiente acepción: “propensión a lo sentimental, generoso y fantástico” y en 1984 se habla de “sentimental, generoso y soñador”.

Los iniciadores de este movimiento fueron Jean Jacques Rousseau (Francia) y Johann Wolfang Goethe (Alemania) quienes crean obras profundas e íntimas, rodeadas de misterio y en las cuales se exalta el sentimiento. Su lema es la libertad en todos los aspectos de la vida. En España, el Romanticismo llega tardíamente y es muy breve pues en la segunda mitad del siglo XIX surge el Realismo, un movimiento antagónico.

Características generales del romanticismo

  • Subjetivismo e individualismo: el alma exaltada del escritor, tanto en la prosa como en la poesía, pone de manifiesto su insatisfacción ante un mundo que lo limita. Hay una fusión entre la naturaleza y el estado de ánimo, con tendencia a la melancolía y el descontento. El ansia de felicidad y posesión de lo imposible causan decepción en el romántico y, en ocasiones, llega al suicidio.
  • Atracción por la noche y lo misterioso: los sentimientos dolientes encuentran su sitio en lugares misteriosos como ruinas, bosques, cementerios. Los románticos se sienten atraídos por lo sobrenatural, las apariciones, lo diabólico, los hechizos. Existe una veneración por las historias fantásticas.
  • Huida del mundo que los rodea: el romántico rechaza la burguesía que lo rodea y se evade a épocas pasadas como la Edad Media y el Renacimiento. También se inspiran en lo exótico. De allí que como géneros literarios prefieran la leyenda, el drama histórico y la novela.
  • Rechazo al Neoclasicismo: ante el orden impuesto por lo neoclásico, los románticos combinan verso y prosa; usan versos de distintas medidas y en teatro alternan lo cómico con lo dramático.

 

La poesía romántica

Los poetas románticos crean sus obras en medio de un arrebato de sentimientos. Según parte de la crítica literaria, en sus composiciones hay un lirismo de gran fuerza que convive con versos vulgares y prosaicos. Son diversos los temas que aborda la lírica romántica:

  • La exaltación del “yo lírico”: hay confesiones de amor y desengaño por parte del poeta.
  • El amor pasión: aparece la exaltación del amor, con entrega total y luego, el abandono, el hastío.
  • El amor ideal: la búsqueda constante de un amor que no pertenece a este mundo, de una persona irreal.
  • La naturaleza: sitios que colaboran con el sentir del poeta y fenómenos atmosféricos que lo acompañan (lugares misteriosos, tormentas).
  • Los temas históricos y legendarios: son fuente de inspiración frecuente en tanto permiten resaltar la figura del héroe y sus anhelos de libertad. Surge el prototipo de la rebeldía (Don Juan, el pirata, Prometeo).
  • Las reivindicaciones sociales: se da a través de la revalorización de personajes marginales.
  • La versificación libre: se proclamó el derecho a utilizar todas las variaciones métricas y de innovar. Y el regreso a rimas más libres y populares como la asonante.
  • La religión: rebeldía, compasión y en ocasiones, la exaltación de lo diabólico.

 

La prosa en el romanticismo

Existe atracción por la novela, en especial las que poseen aventuras y misterio. En España circulan las traducciones de obras de Alejandro Dumas, Walter Scott y Víctor Hugo. Novelas del género histórico, sentimental, folletinescas.

En cuanto a la prosa española, hallamos novela, prosa científica, periodismo (especialmente, los artículos de costumbres). Con respecto a la novela, en el primer cuarto del siglo XIX se distinguen cuatro tipos: la moral, la sentimental, de terror y la anticlerical. De ellas, la más romántica es la anticlerical aunque los románticos elegirán la novela histórica.

También acontece en España el auge de lo nacional, de allí el estudio de las lenguas regionales (gallega, vasca, catalana) y de la literatura popular (cuentos tradicionales, baladas, romances, coplas y refranes).

 

El Romanticismo de Bécquer

En la segunda mitad del siglo XIX, la poesía es más sentimental e intimista. Aumenta el lirismo, el amor y la pasión. Se buscan nuevas formas métricas y nuevos ritmos. Entre los poetas más representativos de este período aparece el sevillano Gustavo Adolfo Bécquer.

Su obra en prosa se enmarca entre el ensayo costumbrista y la narración fantástica. En cuanto a su poesía ofrece las características propias del romanticismo con influencias del poeta alemán Heine, especialmente por el tono intimista y su enfoque del tema amoroso.

 

Las rimas

En el romanticismos, los temas de las composiciones se centran en:

  • El ser y el destino: el vivir es un mero azar y el hombre nada sabe de su origen ni de su destino último.
  • La soledad: la certeza de la soledad metafísica hace que el hombre busque otros seres para refugiarse y alguna vez el amor de una mujer lo llena de gloria y esperanza, pero fracasará en el intento por romper la soledad debido a la incomprensión del otro.
  • La muerte: durante la vida el poeta se aferra a otros para perdurar y la muerte le abre otra perspectiva, la eternidad. Aunque también descubre la muerte en vida a través del hastío.
  • El tiempo: el poeta experimenta la fugacidad de la vida y siente la nostalgia del pasado perdido e irrepetible.
  • La poesía: el mejor modo de expresarla es mediante la comunicación amorosa.
  • El poeta: en el poeta luchan dos fuerzas que se corresponden a los mundos platónicos de la idea y la forma, la inspiración y la razón.
  • El amor: por momentos es una presencia que altera el ritmo cósmico; en otras ocasiones, es una entidad ideal. Aparece bajo sus dos aspectos: feliz y desdichado.
  • La mujer: existe el ideal femenino, inalcanzable pues no es una mujer real. Los ojos de la mujer pueden ser mensajeros del alma y también de la idea. Y también cobran extraña fuerza y conducen a la muerte.
  • El sueño: es el puente por el cual el alma puede retornar momentáneamente al mundo de las ideas y es, además, el mundo de las visiones.

 

Las leyendas

Su primera leyenda El caudillo de las manos rojas es anterior a su primera rima y aparece en “La Crónica” (mayo-junio de 1858). Se basa en una leyenda hindú. Dos años más tarde aparece La cruz del diablo en la que surgen espíritus diabólicos. La ajorca de oro es una leyenda toledana. El Monte de las Ánimas se sustenta en una famosa leyenda soriana que transcurre en la Noche de Difuntos. En Los ojos verdes, el autor retorna al paisaje de Soria junto con el misterio de unos ojos de mujer tras los cuales el protagonista encuentra la muerte.

En “El Contemporáneo”, en 1861, Bécquer publica Maese Pérez, el organista y un año después, El rayo de luna. En ambos textos aparece lo fantasmagórico: el órgano que suena sin organista y la aparición de la figura de una mujer junto a las ruinas de un convento templario. En Aragón se ambienta La corza blanca donde surge el tema de la metamorfosis. Y en Toledo transcurre La rosa de pasión cuyo tópico es la religión.

 

Las Cartas literarias a una mujer

El 20 de diciembre de 1860 se editan las Cartas en el primer número de “El Contemporáneo”. Son textos que hablan sobre la poesía, su esencia y su identificación con la mujer, el amor y la religión.

 

Fuente: https://sites.google.com/site/efemerideslectoras/entrar