El precio de los libros (II) Mundo editorial

Continuando con el tema del último post y aprovechando el final de las fiestas navideñas, volvemos a la carga con el precio de los libros. Esta vez dejamos a un lado los de papel y pasamos a los electrónicos.

ebooks de papelPara empezar, existe una realidad con la que la tecnología del e-book se da de narices, y es que muy pocos propietarios de e-readers saben cómo funcionan sus lectores y, menos aún, cómo añadir nuevos títulos a sus aparatos. Un e-reader es un aparatejo que ha llegado a las manos de su nuevo propietario gracias a un familiar que ya no sabe qué regalarle porque ya lo tiene todo. Sobre todo si quien regala siente una punzada de compromiso hacia un señor de 60 años, jubilado y con tiempo libre por delante.

Por esta razón, aparece de una a dos personas al día en cualquier librería preguntando dónde están los e-books para comprar, como si se tratase de un cartucho que introducir por alguna ranura del aparatejo que acaban de obsequiarle. Y cuando el librero contesta que no hay ningún cartucho, que debe meterse en una página web y ahí elegir un título y el formato compatible con su lector antes de descargárselo, el señor jubilado abandona toda esperanza y vuelve a la lectura del periódico en la sala de la biblioteca que tan calentita está por las mañanas.

No obstante, dejando a un lado la cantidad de basura electrónica con la que estamos inundando el mundo, también hay que admitir que existen compradores de e-readers que saben y quieren usar los libros electrónicos con plena eficiencia. No hay más que ir en metro para verlos, felices de leer un buen libro sin necesidad de soportar el enorme peso del papel y habiendo pagado más de 100 € por su aparatito.

Bien, pues esos usuarios conocedores y disfrutadores de la lectura digital portátil, están pagando más o menos ESTO por el placer de leer.

 

¿Y los lectores?

Yo, como lectora tradicional de papel, tengo poca curiosidad por los e-readers, pero me propongo hacer un experimento. Sin la finalidad de querer ser exhaustiva en mi búsqueda sino simplemente comprobar qué puede ofrecerme la lectura en e-reader, supongamos que me lanzo y quiero ver cuánto me ahorraría si, en lugar de mi amado papel con su cubierta, sus márgenes para anotar, sus esquinas que doblar, me descargase los libros en un formato etéreo y de suspiro. Si voy tras una novedad que me interese, por ejemplo, el último libro del grandioso escritor Kiko Amat, Eres el mejor, Cienfuegos, rápidamente comprobaré que en papel cuesta 17,90 y en e-book 13,99. ¿Por qué tan poca diferencia entre uno y otro?

Parece ser que los e-books no son rentables en cuanto a las novedades. Pero, ¿y con el resto de títulos? Un autor contemporáneo muy interesante aunque cuyas publicaciones tienen, al menos, 20 años, como es el caso de Bukowski, tampoco parece ser un ejemplo idóneo. Mientras que sus libros en papel cuestan unos 8,50 €, en e-book no bajan de los 7 €. No es una gran diferencia.

 

¿Hay autores baratos?

Bueno, probaré ahora con autores un poco más antiguos. Louise-Ferdinand Céline y su fabulosa obra Viaje al fin de la noche cuyo coste en papel es de unos 10 € (hablo de la edición en bolsillo), he de confesar que he sido incapaz de encontrarlo en e-book (sin que yo sea un hacha en las búsquedas, aunque en una estantería soy capaz de encontrar lo que quieras). Sí lo he visto en algunas páginas que me prometían la descarga gratis si daba mi número de móvil a cambio, si me descargaba el torrent para leerlo (?) e incluso me daban la posibilidad de DESCARGAR o VER PELÍCULA entre un montón de otras descargas a elementos desconocidos y altamente sospechosos.

Parece que los clásicos modernos tampoco encuentran un lugar cómodo en el e-reader. Veamos qué ocurre con los clásicos grecolatinos. Las metamorfosis de Ovidio, cuya edición en papel anotada (¿existen las ediciones anotadas en e-book, especiales para estudiantes y estudiosos?) cuesta unos 18 € y te hace conocer los mitos griegos además de amenizarte la vida con una gran lectura, la he encontrado (sin anotaciones, eso sí) por menos de 3 €. Yo veo cierta temeridad en embarcarse en la lectura de los mitos griegos sin una edición anotada donde se explique algo de los personajes, de sus acciones, de su significado. Porque leer también es leer con cabeza, no acumular historias sin saber qué significan, de dónde vienen y qué dan como evolución.

 

Veamos por el lado de los ebooks…

Para no quedarme con tan mal sabor de boca, pruebo, por último, en una página de ebooks gratis que parece tener buena pinta. Y que, al fin y al cabo, alguna ventaja debe tener la nueva tecnología. Pongo El extranjero de Camus, y nada, no lo tienen. Pongo El Quijote y me salen dos comentarios, pero ni rastro del e-book. ¿Estaré convirtiéndome en el señor de 60 años que no sabe usar su e-reader? Me voy a otra página, una que parece que tiene buena reputación, Scribd.com. Parece que El Quijote sí lo tienen. La náusea, también de Camus, no está. El Aleph solo me muestra el de Coelho, pero el de Borges, el que de verdad interesa, nada. ¡Bien! Las tribulaciones del estudiante Törless de Robert Musil sí que está.

Cambio a Project Gutenber. La página principal está en inglés, pero localizo el enlace al buscador. Pruebo. Ni sabe a qué me refiero cuando busco La vuelta al día en ochenta mundos de Cortázar. Me abstengo de buscar clásicos españoles medievales y renacentistas porque esos textos ya están gratis desde hace muchos años en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Tampoco sabe nada de La cantante calva de Ionesco.

Cambio a otra página, esta vez ManyBooks.net. También en inglés, hago mi primera búsqueda. No me deja. Tiene un catálogo cerrado por orden alfabético de título o de autor y los libros están en inglés y francés. Me voy a otra: feedboks. Pongo El nombre de la rosa y quieren vendérmela por 7,49. ¡Uf! Pensé que era una página gratis. Cambio a otra: booksinmyphone.com. Escribo John Cheever, autor norteamericano de cuentos, y me sale John Locke, John Henry Miller y John Henry Patterson. Y, además, en inglés. En DailyLit pongo Henry Thoreau y me salen sus obras. Gratis. En inglés. Cualquier título en español no es reconocido.

Encuentro alguna página en la que se comparten ebooks entre sus usuarios (imagino que es la opción más interesante de todas, como siempre, gracias a la colaboración desinteresada de sus participantes).

 

Conclusiones

Al final, me doy por vencida y cierro todas las páginas. Tal vez he tenido muy mala suerte en mi búsqueda, pero no quiero saber nada de un e-reader, ni del precio de los e-books ni tampoco de los libros gratuitos. Parece que no me pierdo el basto mundo nuevo e interesante que anuncian los e-readers. Me quedo con mis libros de papel, que también son gratis en la biblioteca o cuando un amigo me los presta, y encuentro lo que quiero dándome un paseo por las numerosas librerías que encuentro a mi paso y que tan feliz me hacen por dejarme rebuscar entre sus estantes. Y donde no importa si son libros con venta modestas para poder encontrarlos. Porque siempre encuentro librerías y ferias de viejo donde una gran historia en papel está esperándome para que la lea.